El aire en la sala del Senado se cortó con una tensión inusual. Mientras el ministro Gabriel Oddone enfrentaba los dardos de la oposición, un cortocircuito interno robó el protagonismo. El senador Pedro Bordaberry estalló contra la gestión de Carolina Cosse. La señaló por una conducta que calificó como “autoritaria”.
El cruce no fue de pasillo. Ocurrió en pleno debate parlamentario. El legislador colorado intentó tomar la palabra para defenderse de alusiones directas. Según Bordaberry, tanto el ministro como la bancada del Frente Amplio lo atacaron. Sin embargo, el micrófono le fue negado.
Pedro Bordaberry, Carolina Cosse y el uso del tiempo
El incidente ocurrió durante un cuarto intermedio. Las cámaras oficiales se apagaron y el ruido del recinto bajó. Bordaberry aprovechó ese momento para grabar un descargo directo. Con el celular en mano, caminó por los pasillos del Palacio Legislativo.
“Es increíble. Me aludieron y la señora Cosse no me dejó hablar”, sostuvo frente a la cámara. Para el legislador, el reglamento no es una sugerencia. Es un manual de convivencia básica. Según su lectura, la presidenta de la Cámara lo ignoró de forma deliberada.
El trasfondo técnico de la polémica
El conflicto tiene una raíz técnica. Bordaberry cita los artículos 90 y 115 del reglamento del Senado. Según su criterio, cuando un legislador es aludido, el derecho a réplica debe ser inmediato. Al negárselo, el senador sostiene que Cosse incurrió en un exceso de poder.
El legislador buscó profundizar su queja más allá del episodio puntual. No es un hecho aislado, advirtió. En sus palabras, el estilo de conducción de la vicepresidenta sigue un patrón. “Ese autoritarismo no es la primera vez que ocurre”, sentenció. Además, recordó roces previos con el senador Sebastián Da Silva.
A pesar de la bronca, Bordaberry decidió no dinamitar los puentes todavía. Con una sonrisa cargada de ironía, cerró su mensaje con una dosis de calma estratégica: “No hay que enojarse. Esto es redondo y ya va a llegar”.
El debate económico sigue su curso en el recinto. Sin embargo, el incidente administrativo dejó una marca. El estilo de conducción de la presidencia vuelve a estar bajo la lupa. El cruce suma un nuevo capítulo a una relación política que promete más chispazos.
