Las luces del búnker de campaña en Barranquilla todavía no se apagaban y los ecos de los vallenatos seguían retumbando en la calle cuando el teléfono celular del presidente electo comenzó a vibrar con un prefijo internacional. El preconteo de la Registraduría Nacional acababa de consolidar el 99,98% de las mesas, ratificando una victoria milimétrica sobre Iván Cepeda. En medio de ese torbellino de abrazos y lágrimas de alivio de su equipo, habló Abelardo de la Espriella directamente con el mandatario norteamericano Donald Trump, sellando un drástico e inmediato cambio de rumbo en la geopolítica de la región.
El contacto, que se extendió por aproximadamente siete minutos según revelaron fuentes directas de la campaña a los medios de comunicación, sirvió para reactivar canales diplomáticos que habían permanecido congelados o bajo constante fricción durante la administración de Gustavo Petro. Trump, conforme con el regreso de la derecha al Palacio de Nariño, no ocultó su agrado por el resultado de las urnas y aprovechó la fluidez de la llamada para extender una invitación formal al nuevo mandatario colombiano para visitar la Casa Blanca antes de su posesión el próximo 7 de agosto.
Los detalles de la llamada donde habló Abelardo de la Espriella con la Casa Blanca
La confirmación del diálogo telefónico llegó de la propia voz del abogado cordobés durante una transmisión especial en vivo, donde estuvo flanqueado por su fórmula vicepresidencial, el economista José Manuel Restrepo. Ante miles de usuarios conectados que festejaban el dato oficial de las urnas, habló Abelardo de la Espriella sobre las felicitaciones que empezaron a llegar desde el exterior, incluyendo un saludo del jefe de gabinete de la presidencia de Italia y, de forma prioritaria, el respaldo explícito de Washington.
“Estamos agradecidos con Dios por este milagro que ha obrado en medio de tanta situación compleja, el voto fusil, la compra de votos y la campaña que hizo el presidente de la República distribuyendo contratos”, lanzó el líder de Defensores de la Patria frente a los micrófonos, dejando en claro que la transición política no estará exenta de fuertes cruces discursivos con el gobierno saliente.
Durante la conversación, el mandatario estadounidense le pidió expresamente a De la Espriella que concentre los esfuerzos de su futuro gabinete en tres pilares que configuran la obsesión de la agenda de la Casa Blanca: el combate directo a las estructuras del crimen organizado, el fortalecimiento de la seguridad interna y un control estricto sobre el flujo de la migración ilegal que cruza el continente. Desde Washington le atribuyen el éxito en las urnas a la enorme coincidencia ideológica entre las propuestas del programa colombiano ‘Patria Milagro’ y las políticas de mano firme que promueve la administración republicana.
El respaldo de Marco Rubio a la agenda del nuevo presidente electo
La llamada de Trump no fue el único movimiento de ajedrez en el tablero internacional durante la noche del domingo. Minutos antes de esa comunicación, también habló Abelardo de la Espriella con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien se encargó de oficializar el respaldo norteamericano a través de una publicación en su perfil de la red social X. Rubio, un viejo conocido de la política colombiana y pieza fundamental en las decisiones hacia América Latina, felicitó al abogado por su triunfo y auguró una etapa de estrecha cooperación mutua.
El jefe de la diplomacia estadounidense detalló que la futura gestión bilateral se enfocará en poner fin a la crisis migratoria y en Robustecer los lazos comerciales, un alivio para los gremios económicos locales que venían reclamando estabilidad jurídica. La sintonía entre ambos líderes quedó demostrada con gestos previos de Rubio en el Congreso de su país, como el respaldo a las medidas de presión migratoria sobre figuras de la izquierda regional. «Los mejores días de Colombia están por venir», cerró el funcionario estadounidense, una frase que en el entorno de De la Espriella leyeron como un cheque en blanco para el exigente proceso de empalme que arranca mañana mismo en Bogotá.



